Oportunidades para todos los niños fue uno de los temas que compartí hoy en Telestar, donde participé en una entrevista para hablar de algo que no puede seguir esperando: la necesidad de construir un país más justo para nuestra infancia, con verdadera inclusión, atención emocional y apoyo dentro de los colegios estatales. Nuestros niños merecen crecer con acompañamiento, respeto y herramientas reales para salir adelante, sin importar sus habilidades, su condición o las dificultades que enfrenten en casa o en la escuela.
Hoy, muchos niños siguen sin acceder a las mismas oportunidades. Algunos enfrentan barreras por sus distintas habilidades o condiciones. Otros se quedan atrás porque no entendieron bien la clase, porque viven una situación difícil en casa o porque sufren burlas y nadie los escucha a tiempo. Y frente a eso, el Estado no puede mirar a otro lado. Desde el Senado Nacional, quiero impulsar propuestas concretas para que ningún niño se sienta solo y para que todos tengan el derecho de aprender, participar y avanzar.
Hoy en Telestar hablamos de una verdadera inclusión
Hoy en Telestar participé en una entrevista donde pude tocar estos temas con claridad y con el compromiso que siempre he defendido: todos los niños deben tener oportunidades. No podemos seguir aceptando que haya niños excluidos, invisibles o desatendidos dentro del sistema educativo.
Cuando hablamos de inclusión, no hablamos solo de permitir que un niño entre al aula. Hablamos de que realmente pueda aprender, desarrollarse y sentirse parte. Hablamos de que reciba el apoyo necesario, de que no sea tratado con indiferencia y de que sus necesidades sean comprendidas con sensibilidad y responsabilidad. La inclusión verdadera significa entender que no todos los niños aprenden igual, sienten igual ni viven las mismas circunstancias. Y justamente por eso, el sistema debe estar preparado para acompañarlos de una mejor manera.
No todos parten del mismo lugar, pero todos merecen avanzar
Hay niños que enfrentan dificultades de aprendizaje. Hay niños con discapacidad. Hay niños que cargan problemas emocionales que nadie ve. Hay niños que llegan al colegio con miedo, con tristeza o con una profunda sensación de abandono. Y también hay niños que quieren salir adelante, pero no encuentran el soporte necesario para hacerlo.
Por eso, hablar de oportunidades para todos los niños es hablar también de justicia. Porque no se trata de dar privilegios, sino de cerrar brechas. Se trata de dar a cada niño el apoyo que necesita para poder avanzar en igualdad de condiciones. Un niño no debería quedarse atrás por no haber entendido una clase. Tampoco por ser diferente. Tampoco por tener una condición que requiere más atención. Tampoco por estar atravesando un problema emocional. Ningún niño debe sentir que está solo o que no importa.
La salud mental de los niños también debe ser una prioridad
En la entrevista también destaqué algo fundamental: la salud mental de los niños sí importa. Y importa mucho. Porque un niño que está emocionalmente afectado no puede aprender bien, no puede concentrarse, no puede relacionarse con tranquilidad y muchas veces tampoco sabe cómo pedir ayuda.
A veces vemos a un niño distraído, callado o inquieto y creemos que es solo conducta. Pero detrás de eso puede haber ansiedad, tristeza, bullying, violencia en casa o una necesidad urgente de acompañamiento. Por eso es tan importante dejar de minimizar lo que sienten nuestros niños. La salud emocional forma parte de su desarrollo, de su presente y de su futuro. Si queremos formar estudiantes con más seguridad, más confianza y más capacidad para salir adelante, entonces debemos empezar por escuchar lo que están viviendo.
¿Y quién está para el niño cuando necesita ayuda?
Esa es una pregunta que debemos hacernos con seriedad. Si un niño no logra avanzar porque no entendió bien la clase, porque alguien lo molesta o porque sus padres no le prestan atención, ¿quién está para él? La respuesta tiene que ser clara: el colegio también debe estar para él, y dentro de ese acompañamiento, el psicólogo cumple un rol fundamental.
El psicólogo escolar no está solo para intervenir cuando ya hay un problema grave. También está para prevenir, orientar, escuchar y trabajar junto a los docentes y las familias. Su presencia puede marcar una diferencia enorme en la vida de un niño. Puede ayudarlo a recuperar seguridad, a expresar lo que siente, a manejar sus emociones y a volver a creer en sí mismo.
Psicólogos en colegios estatales: una propuesta necesaria y posible
Muchos colegios estatales hacen lo que pueden, pero no se dan abasto. Los docentes cumplen una labor admirable, pero no pueden asumir solos todas las necesidades emocionales, sociales y familiares que afectan el aprendizaje de los estudiantes. Por eso necesitamos fortalecer la atención psicológica en las escuelas públicas.
Desde el Senado, quiero impulsar medidas para que esta realidad cambie. Necesitamos avanzar hacia un sistema educativo más humano, más cercano y más preparado para atender a nuestros niños de forma integral.
Propuestas para apoyar mejor a nuestros niños
Impulsar una mayor presencia de psicólogos en los colegios estatales es fundamental para que los estudiantes tengan acceso a orientación y apoyo emocional dentro de su propio entorno escolar. Muchos niños atraviesan situaciones difíciles y necesitan ser escuchados a tiempo por un profesional que pueda acompañarlos, orientarlos y ayudarlos a seguir adelante.
También es necesario fortalecer la atención temprana y el seguimiento, para detectar a tiempo problemas emocionales, de conducta o de aprendizaje antes de que se agraven. Cuando un niño recibe apoyo oportuno, tiene más posibilidades de recuperar su confianza, mejorar en el aula y desarrollarse de manera más saludable.
A esto se suma la importancia de promover una mayor inclusión escolar, de modo que los niños con distintas habilidades y condiciones tengan oportunidades reales de participación, aprendizaje y desarrollo. La educación debe ser un espacio donde todos se sientan parte, sin exclusiones ni barreras que limiten su crecimiento.
Del mismo modo, es clave impulsar un trabajo conjunto con familias y docentes, porque el acompañamiento al niño debe ser más completo, cercano y coordinado. Cuando la escuela y el hogar trabajan de la mano, es más fácil identificar dificultades, brindar apoyo y construir un entorno más estable para el estudiante.
Finalmente, debemos priorizar la prevención del bullying y el fortalecimiento de la convivencia escolar, porque ningún niño debería ir al colegio con miedo. Un ambiente seguro, respetuoso y empático es esencial para que los estudiantes puedan aprender, relacionarse sanamente y crecer con mayor bienestar.
Un país mejor empieza por cómo tratamos a nuestros niños
Si queremos construir un mejor Perú, tenemos que empezar por cuidar a nuestros niños. No basta con decir que son el futuro. Hay que demostrarlo con decisiones, con políticas claras y con voluntad real de cambio. Todos los niños deben tener oportunidades. Todos deben sentirse vistos, escuchados y valorados. Todos merecen estudiar en un entorno donde su salud mental también importe, donde su diferencia no sea motivo de exclusión y donde exista alguien que pueda tenderles la mano cuando más lo necesiten.
Ese es el país que quiero impulsar desde el Senado Nacional: un país que no abandona a su infancia, que apuesta por la inclusión y que entiende que acompañar a un niño a tiempo puede cambiarle la vida para siempre. Hoy en Telestar pude expresar esta convicción con firmeza: nuestros niños necesitan más apoyo, más comprensión y más oportunidades reales.