Puno se congela por el friaje: El fin de la caridad estatal para dar paso a un cambio extraordinario de justicia social y la dignidad este 2026

Puno y el friaje representan el ejemplo más doloroso de cómo el Estado peruano ha preferido, durante décadas, la caridad pasajera por sobre sus obligaciones reales con los ciudadanos más vulnerables de nuestra patria. Como mujer comprometida con la realidad de mi país, no puedo olvidar lo que un profesor me dijo hace mucho tiempo y que hoy guía mi visión política: si él fuera un poblador de las zonas altoandinas, vería como una burla y una ridiculez que el gobierno pretenda solucionar muertes con «frazadas tigre» o donaciones de ropa usada.

Esa actitud no es ayuda, es una falta de respeto que trata a nuestros hermanos como ciudadanos de segunda clase. Por eso, desde mi postulación al Senado con el N° 4 por Somos Perú, mi lucha es para que el Estado deje de dar limosnas y empiece a entregar los servicios que por ley le corresponden a cada peruano.

El engaño de las donaciones frente a la realidad del clima extremo

Es indignante que cada año la respuesta oficial para resolver el problema sea organizar colectas. Como bien dice el título, Puno se congela por el friaje y aún así el Estado no hace nada. La solidaridad del pueblo peruano es maravillosa, pero el gobierno no puede escudarse en ella para evadir su responsabilidad. Una frazada no detiene una neumonía cuando el frío entra por las grietas de una casa que no tiene aislamiento térmico. Lo que nuestras provincias necesitan no es caridad, es una verdadera reforma de infraestructura.

Desde el Senado, impulsaré leyes que obliguen al Ejecutivo a implementar programas de vivienda bioclimática de manera masiva. Necesitamos «casitas calientes» con tecnologías que ya existen, como los muros trombe y el aislamiento de techos, que permiten mantener el calor hogareño incluso cuando afuera estamos a 20 grados bajo cero. Mi compromiso es que el presupuesto nacional se invierta en dignidad, no en parches que se lleva el viento el próximo invierno.

Un sistema de salud que abandona a los más vulnerables

Hablar de Puno y el friaje es, lamentablemente, hablar de una cifra de muertos que se repite año tras año. Es inaceptable que niños y ancianos sigan muriendo de frío en pleno siglo XXI. Pero el frío no es el único culpable; la verdadera causa de muerte es la desidia estatal. Las familias de las zonas más alejadas se enfrentan a un sistema de salud que simplemente no llega:

  • Postas médicas sin personal: ¿De qué sirve una construcción si no hay un médico o una enfermera que atienda con calidez y profesionalismo?
  • Falta de medicinas básicas: Es un pecado social que una madre llegue con su hijo con fiebre y le digan que no hay antibióticos o jarabes para la tos.
  • Atención deficiente: La salud en las provincias no debe ser un favor que se hace cuando se puede; debe ser un servicio eficiente, equipado con oxígeno y equipos de nebulización constantes.

Como senadora, mi labor será fiscalizar cada sol destinado a la salud rural. No voy a permitir que el dinero se pierda en los pasillos de Lima mientras en Puno nuestros niños se quedan sin aire.

Educación en el hielo: El sacrificio invisible de nuestros niños

La crisis generada por Puno y el friaje también golpea el futuro de nuestros hijos. En las zonas más alejadas de la región, los colegios están a horas de distancia. Muchos niños deben caminar trayectos larguísimos en condiciones climáticas inhumanas solo para recibir una clase. Esto provoca que, en los meses de heladas, las aulas se vacíen porque los padres tienen miedo de que sus hijos enfermen o mueran en el camino.

Además, enfrentamos el problema de los docentes que no cuentan con viviendas dignas o incentivos para quedarse en esas zonas. Mi propuesta desde Somos Perú es clara: necesitamos colegios bioclimáticos que sean refugios de aprendizaje y no refrigeradores de concreto. También debemos asegurar transporte escolar rural para que ningún niño tenga que arriesgar su vida por un cuaderno. La educación no puede ser un privilegio de quienes viven en la ciudad; es un derecho que el Estado está obligado a garantizar con infraestructura real.

Puno merece respeto, no solo atención en las tragedias

Durante demasiado tiempo, Puno ha sido ignorada y abandonada. Solo se le menciona en los medios cuando hay protestas o cuando la cifra de muertos por el frío llega a las portadas. Esta mirada paternalista debe terminar. Yo, Rocio Porras, creo en un Perú donde el Estado reconozca que su deber es servir a la población más necesitada, no como un acto de bondad, sino como una obligación constitucional.

Nuestros hermanos del sur son gente trabajadora, emprendedora y con una cultura milenaria que es el orgullo del Perú. Lo único que piden es que se les devuelva lo que por derecho les pertenece: salud, educación y vivienda digna. El símbolo del corazón que represento con el número 4 no es solo un logo, es la promesa de poner el sentimiento y la firmeza humana en cada ley que proponga para nuestras provincias.

Este 2026, elijamos soluciones reales para nuestro sur

El desafío que nos presenta Puno y el friaje es una oportunidad para demostrar que podemos ser un país diferente. Ya basta de la «política de la frazada». Necesitamos una política de dignidad, de techos seguros, de medicinas a tiempo y de escuelas cálidas. No es una tarea difícil si se tiene la voluntad de dejar de robar y empezar a trabajar por la gente.

Te invito a que este próximo proceso electoral no permitas que el olvido gane otra vez. Busca el símbolo del corazón de Somos Perú y escribe el número 4 para el Senado Nacional. Yo, Rocío Porras, te doy mi palabra de que seré una defensora incansable de nuestra gente de provincia. Vamos a construir juntos ese Perú donde ningún niño vuelva a morir de frío por culpa de la indiferencia de sus gobernantes. ¡Porque con el corazón y la verdad, el cambio es posible!

Autor:

Rocio Porras

Abogada con más de 13 años de experiencia profesional, especializada en derecho minero, ambiental y gestión territorial, con una trayectoria sólida en saneamiento físico legal de predios, negociación de servidumbres, prevención de conflictos sociales y cumplimiento normativo.

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